Descanso forzoso. 

                                                     


Andan mis amigos rosarinos agobiados. Han prohibido que los comercios abran los domingos. ¿Por qué le dará a todos los planificadores por lo mismo? La misma medida tan polémica en tantos lugares de España es la misma absurda medida de muchos otros sitios. El descanso dominical. Forzoso. Que es como obligarte a ejercer un logro obrero por narices. Como si las mujeres logramos que nos dejen ir al ejército y los planificadores deciden que mejor, por ley, todas debemos ir al ejército. Obligatorio minifalda. Obligatorio votar. Obligatorio beber alcohol.

A mí el descanso dominicsal forzoso me recuerda a la siesta obligatoria de mi infancia. En Andalucía, con más de 40 grados, nada más terminar de comer, mi madre nos obligaba a descansar. Era muy difícil que tuviera éxito con alguien como yo. No me gustaba leer y no entendía por qué la manía de descansar después del almuerzo. Ahora de mayor lo entiendo. Es que mi madre tenía derecho a descansar un poco. Pero más allá de la asociación de ideas, lo que hacen nuestros gobernantes es programarnos como si fuéramos robots cuándo no comprar, cuándo sí, y dentro de nada nos asignarán qué comprar, dónde y cuándo consumirlo. Se llenarán las arcas del estado con las multas impuestas a quienes ataquen la despensa por la noche, o se dejen el brócoli en el almuerzo. Todo por nuestro sacrosanto bienestar que tanto les aporta. 

Mi madre descansaba de tres niños vivos y necesitados de actividad estival. En el caso del descanso dominical estamos hablando de un atentado contra los comerciantes y contra los consumidores. Y de todos ellos los que me importan más son los consumidores. Obviamente el comerciante no abrirá si no le sale a cuenta. Pero ¿qué tipo de consumidor va a comporar un domingo? El que no puede hacerlo en otro momento, el que no puede permitirse el lujo de descansar porque combina trabajo y familia, ese tipo de consumidor es al que afecta el no poder comprar en domingo. El guardián de nuestros sueños, el Estado, anticipándose a nuestras necesidades, nos obliga a descansar el domingo porque como es nuestro derecho, hace falta una ley que lo haga compulsivo.

Aquí dejo el artículo de Alejandro Bongiovanni y Garret Edwards donde exponen de manera clara SIETE razones para no prohibir la apertura comercial en domingo. Otras siete más…

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