La mujer barbuda

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Una de las características de nuestros tiempos, y probablemente de los pasados también, porque lo más seguro es que vaya con el ser humano, es la negación de lo evidente. Como en la escena de la lapidación de la película La Vida de Brian, negamos lo que está pasando cuando creemos que nos va a dejar en mal lugar. Nadie ve Sálvame, líder de audiencia. Ese es el ejemplo paradigmático. Yo lo veo cuando puedo. Es terrible. Unas veces me duerme, otras me satura y otras me aliena. Pero lo veo a veces. Y cuando lo digo, la mirada torva del otro me muestra la desaprobación social. Social de esa sociedad que encarama desde hace tantos años al programa Sálvame en todas sus versiones a ser indiscutible número uno.

Con la misma tranquilidad que digo que veo a veces Sálvame y me pongo el mundo por montera, digo que el tema de la incorporación de la mujer al trabajo no está resuelto. Y no lo soluciona ni que salga Mónica Oriol a denunciarlo, ni que lo denuncie fatal, ni que tomen sus palabras de la manera más sesgada, ni que se monte la mundial en Twitter… Vaya, que podemos quemar a Mónica Oriol en una pira y seguiría existiendo un problema de fondo que no acertamos a resolver.

¿Es quién una empresaria del linaje Oriol/Ybarra/Urquijo/Icaza para decir lo que dijo como lo dijo? Igual no. ¿Por qué?¿Es peor persona por ser de familia con apellidos conocidos? No, no es peor persona, pero en un país donde el privilegio empresarial es la norma, es decir, empresarios de verdad, poquitos, poquitos; en un país donde históricamente las grandes familias se han asociado con el poder del rey, del dictador, de quien hiciera falta y han sido representativos exponentes del mercantilismo, y seguramente cumpliendo la ley. En un país así, tal vez, Mónica Oriol, mi profesora de Política Monetaria, debería cuidar cómo dice qué. Es que puede conseguir el efecto contrario. Ya se sabe, la ley de las consecuencias no deseadas.

Lo lógico es que al oirla, mucha gente diga “Eso es porque a ti te han cuidado a los niños“, “Claro, y tú qué vas a decir“, “Conciliando sin la protección familiar te quería ver yo a ti“… y cosas así. Yo he leído los peores insultos y deseos dirigidos a Mónica. Lo de sacar de contexto lo que dice ya es mala fe. Y aunque me tienta pasarlo por alto, es relevante porque sí crea en la gente una animadversión hacia Mónica que ya, aunque te enteres de que lleva una vida pobre y miserable y que se deja una fortuna en cooperación y que es terriblemente bondadosa, te da igual, te cae mal.

Pero, igual que “nadie” ve Sálvame, “nadie” ha pensado alguna vez cuando ha tenido trabajadoras a su cargo eso que es tan incorrecto.

Si yo entiendo que tiene hijos, pero como vuelva a poner la excusa de que su nene está dentando es que la mato“.

Si a mí me parece muy bien todo, pero no puede estar al teléfono con la tutora de la niña porque tiene una adolescencia dificililla“.

Vaya! Lo que nos faltaba! Cuando se le acaba la baja maternal va la tía y pide reducción de jornada! Y es su cuarto hijo, hombre… que parece que los tiene aposta! Y mientras tanto sus compañeros de departamento haciéndose cargo de sus clases!” (Ésta última es real, la oí con estos oídos que se comerán los gusanos).

Y la mujer recién parida se siente un asco: está recién parida, se siente mala madre por dejar al bebé, mala trabajadora porque la preocupación la distrae, se cansa el doble… Y la frase “Pues no haberlo tenido” resuena por los pasillos. Eso sí, España tiene un enorme problema demográfico que nos tiene a todos sin dormir.

¿Y entonces? ¿Ayudamos con el dinero de todos a las nuevas madres?¿a las que quieren serlo? Mi instinto me dice que no. Pero, además, devuelvo la pregunta… con todos los avances tecnológicos que hay ¿eso es todo lo que se nos ocurre? ¿no hay más? ¿esa es toda nuestra inventiva? ¿o es que no nos hemos puesto en serio? Porque no hay que masculinizarse para trabajar. No es necesario esterilizarte para que la jefa, la empresaria, la capitalista… no te eche o decida contratarte. Hace falta buena voluntad, imaginación y una tribu. No hace falta ser la mujer barbuda.

8 thoughts on “La mujer barbuda

  1. “Porque no hay que masculinizarse para trabajar. No es necesario esterilizarte para que la jefa, la empresaria, la capitalista… no te eche o decida contratarte.”

    Es que la cuestión es que los hombres no son estériles. Que yo sepa, los hijos normalmente se tienen entre dos. El problema es que se asume por reflejo de que la persona que se va a hacer cargo de los niños es, “naturalmente”, la madre. (Y esto es algo que, según mi experiencia, asumen las primeras las mujeres).

    Los padres también pintan algo. Si forzaran a los padres a tomarse X días de baja por paternidad, como en algunos países, tal vez las cosas cambiaran algo.

    1. Yo soy poco partidaria de forzar a nadie. La decisión de tener hijos es de dos, a veces de una sola, seamos sinceros, pero en general, de dos. Y es la responsabilidad de esos dos decidir quién hace qué en casa.

      1. El problema es que muchos padres no se atreven a pedir un permiso de paternidad (al que tienen derecho) por lo que dirán en su empresa. Si la empresa está obligada a darles ese permiso por narices, no hay ese problema.

  2. Por otro lado – tener cuatro hijos, trabajar, y no poder permitirse tener ayuda para su cuidado es una pasada total. En esas condiciones, efectivamente, es como para planteárselo.

    (Y es verdad, los que no tenemos hijos muchas veces acabamos haciéndonos cargo del trabajo de los que sí los tienen. Porque total, nosotros no tenemos problemas importantes. Como “no tenemos familia”…)

  3. Aunque no lo abordas, me queda una cuestión. Si la empresa es de Mónica, es su dinero y su beneficio, quién es nadie para decirle qué, cuando y cómo tiene que contratar? (ahora es cuando abro el paraguas, claro).
    Gracias por tu claridad, María. Es un placer leerte siempre.

  4. Soy mujer y he criticado ciertas actitudes d compañeras con hijos y no me retracto. Porque la igualdad q se exige en el trabajo, también hay q saberla exigir en la propia casa. Y si tu niño está malo y tu marido trabaja desde casa, u os turnáis o te coges días libres. Porque cuando uno llega a casa dice “se acabó la jornada, del trabajo no quiero saber nada”; y cuando llega al trabajo lo hace tarde xq ” el niño me vomitó antes de salir”, a media mañana llamo desde el tlf d la empresa (no desde el propio) para preguntar por el niño, y luego salgo antes para llevarlo al médico xq he pedido la primera cita y no la última q ya me pilla fuera d jornada. Pon orden en tu casa, xq el trabajo son 8 horas o pide media jornada y reducción d sueldo. Porque al resto, en efecto, nos toca suplir esos retrasos, esas pérdidas d tiempo, y no nos vale un perdí el bus xq tu jefe dirá: haber salido antes. Pero claro, si hay dos sueldos, mejor q uno… Organiza tu vida y tu familia. Porque hay mujeres q no cogen las bajas si no las necesitan, y hombres, los menos, q cogen ellos la maternal. Aunque sí, en cualquier caso, queda mucho por lograr. Pero lo primero es la honradez y honestidad, xq muchas cogen 15 dias más x lactancia aunq dejen d amamantar a las dos semanas “xq duele mucho”. Picaresca hay de todo tipo.

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