El irresistible poder de los principios, por Giancarlo Ibarguen

GIS

El conocimiento es poder pero también lo es el carácter.

 Las familias, las escuelas y las universidades deben desarrollar y perfeccionar las facultades morales de los niños y los jóvenes. Pero es imposible comprender los principios éticos, si el hombre no reconoce el valor de la libertad.  Libertad es poder decir “sí” o “no”.  La libertad no es un medio, sino un fin.  Sin libertad no puedo ser responsable de mis actos, y de lo que  trata la educación es, precisamente,  de que los educandos asuman la responsabilidad de su vida. De lo que trata es de que los jóvenes tomen en serio estos dos principios inseparables: la libertad y la responsabilidad. Lo serio de la tarea educativa es que la libertad que se defiende tiene consecuencias: unas pueden ser buenas y otras malas; unas pueden fomentar la virtud y otras el vicio.

 Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder, decía Aristóteles en su Ética a Nicómaco.  En efecto –continúa– siempre que está en nuestro poder el hacer, está también el no hacer; y siempre que está en nuestro poder el no, está el sí.

 Para obrar en dirección a la virtud, el ambiente familiar y educativo debe ser un conducto que ayude a dar forma –o, lo que es lo mismo, afinar– el sentido moral.  En buena medida, de lo que la educación trata es de imprimir en los niños y en los jóvenes un carácter espiritual –en el sentido de huella, señal o marca– que perdure en ellos y los distinga durante toda su vida.

Se dice que el conocimiento es poder. Cierto. Pero también lo es el carácter, y esto por partida doble. Una mente superdotada sin corazón, un gran intelecto sin escrúpulos, un hombre brillante sin bondad, tienen poderes a su manera, pero tales poderes tienden a ser utilizados para el mal. La veracidad, la integridad, la bondad… forman la esencia del carácter.  Quienes posean estas cualidades, unidas con la fuerza de sus convicciones, son dueños del irresistible poder benévolo de los principios.  Quienes posean estas cualidades tienen la fuerza para hacer el bien, para resistir el mal, para afrontar con éxito cualquier dificultad o fracaso.

 Publicado en Nuestro Diario (Guatemala) el jueves 27 de febrero de 2014

(Es por amistad y admiración que me permito el abuso de copiar el texto de Giancarlo Ibarguen, de quien aprendo y a quien dedico un recuerdo silencioso o explícito cada día).

2 thoughts on “El irresistible poder de los principios, por Giancarlo Ibarguen

  1. La educación que he tenido la suerte de recibir se ha fundamentado principalmente en la familia, la transmisión de unos valores y unos conocimientos. La convivencia con el colegio siempre fue excepcional y lo recuerdo con mucho cariño. Para mi, el éxito del planteamiento fue el de definir la educación como un conjunto “familia-colegio” en el que, de forma complementaria se iba “acompañando” al niño en su proceso de maduración intelectual. Siendo la responsabilidad, en mi opinión, de la familia, compartida con los educadores…
    Estoy completamente de acuerdo con el texto: El conocimiento sin caracter genera/ha generado personas cuyos actos bárbaros han quedado en la retina de todos… Gran trabajo el de los profesores que, no solo transmiten los conocimientos sino tambien el hecho de que de nosotros depende la manera de hacer uso de ellos… la posibilidad de hacer o no hacer algo…. la libertad para elegir…
    Libertad es, como bien dice Giancarlo Ibarguen es “poder decir sí… o no”… en el mas amplio sentido de la palabra, sin restringir ninguna de las opciones…
    Para mi, el descubrimiento de los defensores de la libertad, el instituto Juan de Mariana y todos los economistas y profesores que en los últimos años sigo y leo me ha hecho sentir que, la universidad, los cuatro años que curse despues del colegio… fue solo el principio…
    personalidad, caracter, ejercicio de libertad, conocimiento… depende de cada uno… transmitir esos valores a los mas jovenes… una responsabilidad de todos…seguir aprendiendo, para mi, esencial… escribir para transmitir mis ideas… mi desafío…
    muchas gracias!!!

  2. Cuentan que una vez una madre fue encarcelada con sus dos hijos, el chico muy enfermo y ciego, y la chica sana y robusta.
    Un día entró el carcelero y le dijo: Tú eliges – oh madre liberal- o el chico o la chica. Y si no eliges os mato a todos. La madre pensó que tenía más oportunidades la chica y, poniendo la mano sobe su hombro dijo: La elijo a ella.
    Entonces el carcelero se abalanzó sobre la chica y de un certero tajo la decapitó, y cayó su sangre sobre su horrorizada madre.
    Mintió el carcelero o no entendió la madre?

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