Sobre el lobby médico

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Escribir negativamente sobre médicos no es fácil. Es la gente que te cura a ti, a tus niños, a tus padres y a los tuyos. Tienen en sus manos muchas cosas. Las personas con cierto miedo a las batas blancas nos damos cuenta de lo importante que es la mirada del médico. La dura, la comprensiva, la tranquilizadora, la fría. Cambia mucho tu percepción de la enfermedad en función de cómo sea esa mirada, o el tono de la voz. 

Es muy fácil lanzar mensajes populistas de lo más zafio y que la gente de la calle, la buena gente que odia ver sufrir a los demás, los compren todos. “Estos señores quieren matar a los viejecitos“, y se lo creen. “Estos señores quieren hacer dinero con la salud de los más desfavorecidos“, y se lo creen. “Estos señores quieren que los pobres se mueran de cáncer”, y se lo creen. “Estos señores portan tridente y echan fuego por la boca“, y lo mismo.

Pero lo cierto es que los médicos son un lobby poderoso no siempre bienintencionado. Pero voy a dejar de lado mi habitual desconfianza hacia los lobbies. En realidad, creo (con la Escuela de Public Choice) que estamos infectados de buscadores de rentas. Vamos a suponer que esos buscadores de rentas las quieren para beneficiar a la ciencia médica y no a ellos mismos. 

Cualquiera que trabaje con estadísticas sabe que una de las claves de las medidas de impacto y del éxito de determinado tipo de estudios es que exista un número suficiente de datos. La medicina, cuyos avances se basan en el éxito de los experimentos, es uno de esos campos. Un especialista en riñón que trata de avanzar en la curación de una enfermedad mediante un tipo de práctica (inyección, radiación o lo que sea), necesita, una vez aceptada legalmente esa solución, poder aplicarla en el mayor número posible de pacientes. Así, al cabo de un tiempo, podrá presentar su experiencia en un congreso internacional y afirmar, de tantos miles de casos, el porcentaje de éxito es del 95%, o del 80%, y los efectos secundarios son: en un 0.01% dolores de cabeza, etc. Así avanza la medicina. Ese médico adquiere prestigio y sube en el escalafón. Acaba siendo Jefe de Nefrología en un hospital público. Es un tanto a favor de ese hospital que un experto internacional se ocupe de ese departamento. 

Cuando este sistema lleva mucho tiempo, es muy difícil de cambiarlo. Cada hospital tiene sus estrellas, sus vicios y sus virtudes. Así las cosas, sobreviene una crisis y hay que racionalizar el gasto. Que sí, que yo habría empezado por los sueldos de los políticos, o por las pensiones vitalicias a ex-presidentes y el gasto político, en general. Pero con la misma benevolencia que supongo que la intención de los médicos es buena, voy a suponer que hay que racionalizar el gasto sanitario. Eso no quiere decir necesariamente recortar, sino redistribuir el gato y, si es necesario, recortar. ¿Cómo hacerlo? Pues ahorremos mediante la especialización. Y cuando se plantea que éste hospital se va a especializar, pongamos, en geriatría, y va a desviar los pacientes de nefrología a ese otro hospital, el médico experto internacional, que no quiere moverse y no quiere dejar de investigar, protesta. Su equipo se va a ver reducido, su presupuesto probablemente también y, sobre todo, no va a tener un número de pacientes suficientes como para presentar en el congreso sus conclusiones.

¿Es la medicina una ciencia sacrosanta? No. Como ninguna. Ni la Física, ni la Matemática… ninguna. Todas están teñidas con los vicios y defectos del científico que es humano, y de la política, cuando depende de un presupuesto público.

Pero la población ha recibido una dosis de aloe vera sobre la castigada piel. “Hemos ganado“, “Podemos“, “Si protestamos nos hacen caso“. Pues no. Ha dimitido el consejero (¡un político español dimite, señores, paren las máquinas!) pero no me queda claro que los pacientes que pagamos impuestos hayamos ganado. Veamos: ¿se están utilizando nuestros euros, con lo que cuesta ganarlos, de la mejor manera posible en sanidad? Yo creo que no. Lo que sí tengo claro es que cualquier intento de mejora de la medicina pública habrá de ser sometida al dictado de las batas blancas, que si ya me daban miedo por esa pequeña fobia, ahora mucho más. En sus manos encomiendo mi salud… y mis dineros.

3 thoughts on “Sobre el lobby médico

  1. “Todas están teñidas con los vicios y defectos del científico que es humano, y de la política, cuando depende de un presupuesto público.”

    Aunque a muchos se le olvide, los médicos son humanos, con sus defectos, sus intereses y sus conflictos de intereses. Pero no creo que lo de subir en el escalafón a base de publicaciones científicas en congresos tenga nada que ver con las protestas contra la externalización de la gestión de la sanidad pública. Más que nada porque para “subir en el escalafón” y ser nombrado Jefe de Servicio no se necesitan publicaciones científicas a cargo del presupuesto público, sino amigos en el Gobierno autonómico, ya que son cargos de libre designación. Por otro lado, los expertos internacionales no suelen tener problemas para moverse de un hospital a otro, ni para dejar de investigar a cambio de un puesto directivo (político) bien remunerado.

    Las rentas de los médicos no dependen de los “experimentos” que hagan (salvo si dicho experimento está financiado por un laboratorio), sino de las hora de consulta o de guardia. Y dados los recortes de sueldo que los médicos han experimentado en la sanidad pública (hasta un 14% en los últimos años, unos 9000€ brutos anuales), dudo que miren por su propio interés al defender la sanidad pública. Sobre todo cuando en el sector privado los médicos cobran muchísimo más.

    Como ciudadanos y como pacientes deberían preocuparnos mucho más los intereses que están detrás de la gestión, tanto pública (políticos) como privada (directivos), de la sanidad, máxime en las situaciones en las que lo mejor para ellos no es lo mejor para nosotros.

  2. Asumes que la reorganización que intento llevar a cabo la Comunidad de Madrid tenia como objetivo reducir el gasto manteniendo la calidad y reorganizar los medios para adaptarlos a una realidad diferente. Y sin embargo, no es asi. La “privatización” de la que hablamos era una chabacana cuestion de amiguismo, de forrar los bolsillos de 3 grupos privados sanitarios con fuertes conexiones con el PP madrileño. Ni mas, ni menos. Ni siquiera intentaba afrontar una verdadera racionalización de los medios y los fines. De ahi gran parte del cabreo del lobby que mencionas.

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