De impuestos y plumas

Decía Jean Baptiste Colbert, ministro de Finanzas francés del siglo XVII, que el arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menor ruido.  En España, una de las maneras de asegurar el silencio es jugar con los conceptos para acallar las protestas. De esa forma, un sonriente político puede afirmar tranquilamente que nuestra presión fiscal es relativamente baja, y nos hace pensar que no soportamos mucha carga sobre nuestros hombros, cuando lo que quiere decir es que los ingresos del Estado procedentes de impuestos no son elevados. Sin embargo no nos dicen nada del esfuerzo fiscal, que es el porcentaje de lo que gana cada ciudadano que se destina al pago de tributos, incluyendo todos los impuestos y las cotizaciones de la Seguridad Social, y que es más representativo de lo que soportamos los ciudadanos. En el año 2010, el esfuerzo fiscal aumentó 1.36 puntos porcentuales  respecto al 2009 y es casi del 40%, más alto que la media de la OCDE que asciende a 34,9%.

Otra estrategia para desplumar al ganso sin que se dé cuenta es poner en marcha un impuesto demagógico. Por ejemplo, el impuesto sobre transacciones financieras que nos quiere colar Durao Barroso. En nuestra sociedad parece que cualquier penalización que se aplique a los ricos es aplaudida. Un rico, por definición, es un privilegiado, y un especulador, broker o trader es una persona sin escrúpulos. Es cierto que episodios como la pifia de Alessio Rastani de esta semana no ofrecen la mejor imagen, pero dice mucho de la mentalidad de este país el que, mientras en la BBC el episodio pasaba inadvertido, en los medios digitales españoles saltaba el escándalo. El argumento de Barroso se basa en una cuestión de justicia: si necesitamos más dinero ¿no es justo gravar a aquellos a quienes hemos sostenido en plena crisis financiera? La demagogia comienza por no remitirse a por qué necesitamos dinero y para quién, continua por blandir la espada de la justicia y termina por señalar a los que menos nos importa agredir: los especuladores financieros. La realidad es que ese impuesto, de una manera u otra, se trasladaría a los clientes. De acuerdo con el Financial Times, la Comisión Europea ha analizado el impacto de esta especie de tasa Tobin. Por un lado, se desplazarían y eliminarían un 90% de las transacciones de acciones, bonos y derivados de la Unión Europea y afectará a la producción a largo plazo en un 1.8%. Incluso si parte de lo recaudado se destina a estimular el crecimiento, o si los tipos impositivos (del 0.1% en transacciones de bonos y acciones y del 0.01% en las de derivados) el crecimiento a largo plazo se verá lastrado.

Por otra parte, la recaudación generada por el impuesto según el borrador de este informe, representaría un 0.08% del PIB de la UE, lo que quiere decir que costará más de lo que va a recaudar.

Pero el peligro más acuciante es la deslocalización de las transacciones que buscarían entornos más favorables. Solamente si se aplicara el gravamen en todos los países del mundo se conseguiría evitar el realojamiento de las transacciones afectadas, lo cual es una posibilidad remota.

Así que ¿por qué aplicar un impuesto que va a recaer sobre los clientes, que es costoso y que expulsaría del mercado financiero europeo a un notable grupo de inversores? Barroso sabe que la Unión Europea se encuentra entre la espada y la pared: hace falta dinero para evitar que Grecia caiga, para evitar que Italia y España se derrumben también, y no lo hay. Mientras la troika compuesta por la U.E, el BCE y el FMI, analiza con lupa los progresos de Grecia para conceder el siguiente tramo de ayuda, algunos gestores alemanes se preguntan si no sería mejor que la carga de la ayuda la soportaran los inversores privados para no perjudicar a los pagadores de impuestos, que son quienes en definitiva nutren los fondos europeos. El delicado dilema entre recortes y crecimiento está encima de la mesa de los dirigentes mundiales.

2 thoughts on “De impuestos y plumas

  1. Desde luego, y pos seguir con ejemplo pastoriles, lo que no se puede es exprimir la teta de la vaca hasta que se seque. Solo que creo que en este momento estamos, sobre todo Grecia, están en esa situación. La teta ya no da para más.

    Hay una situación de quiebra, de bancarrota, de hecho y se está haciendo realidad aquello de que cuando debes a un banco 1000 € tienes un problema pero si le debes 1000 millones el problema lo tiene el banco. Y no son mil millones. Son muchísimos más. Y como para tratar de evitar la quiebra del sistema financiero, que ese es el verdadero problema se está generando deuda por parte de los Estados la situación empieza a salirse de todos los cánones establecidos. Ya no se puede seguir así. No se puede hipotecar el futuro de nuestros nietos, y eso que yo soy joven.

    La cuestión, de todas formas, es el cómo. ¿Cómo salimos de ésta?

    Lo cierto y verdad es que quizás se debería de haber dejado caer a la banca, de intervenir los bancos para recapitalizar aquellos que hubiera sido factible hacerlo para después venderlos y recuperar algo de lo gastado, y someter a las administraciones publicas a un drástico recorte en cuanto a tamaño, pero sobre todo en cuanto a funciones, que forma parte de los demonios socialistas que imperan en toda Europa.

    Y aquí es dónde quedan plasmados los dos problemas. La quiebra del sistema financiero, es decir, el cierre de bancos con millones de euros depositados que se volatilizan de la noche a la mañana sería un drama no para los gobiernos o partidos políticos, sino para el ciudadano que perdería todo lo que hubiera tenido allí guardado y haciendo de esa crisis algo mucho mas profundo que lo que estamos viendo. Cierto es que sería mas profundo pero si se actuara correctamente se podría salir mas rápidamente. y los liberales tenemos alguna idea al respecto del cómo sería actuar correctamente: Disminuyendo el Estado. Disminuyendo lo que el Estado se encarga de proveer, previo expolio del ciudadano y las empresas, y dejando a la sociedad civil que trabaje para si percibiendo el fruto de su esfuerzo.

    Pero estamos ante la segunda barrera: EL socialismo. Un socialista no puede entender que el Estado merme. El Estado es su gran totem, el dios al que sacrificar todo, incluso la libertad. Los ciudadanos de una nación no tenemos que tener derecho a poder elegir el igualdad de condiciones la educación de nuestros hijos, si publica o privada, incluso pagada por el Estado, el Cheque Escolar, sino que si se nos ocurre salirnos del sistema que sea pagando un plus por insolidario y pijos ricos y caprichosos.

    De todo esto sólo saco una conclusión: ¡Ojalá que aprendamos!

    Aunque para ello tiene que haber gentes que expliquen la lección y gentes a quien encomendar la tarea de gobierno para levarla a cabo.

  2. Es difícil de entender la defensa a ultranza de la economía especulativa, en clara oposición a la economía productiva. ¿Nos hemos vuelto locos? Nadie se explica que hayamos llegado a esta situación, mientras defiende las causas que han provocado esta situación. Las causas de esta y de todas las demás crisis tienen su origen en el sangrante expolio del mercado financiero sobre el mercado productivo, mediante una especulación insaciable que genera riqueza negativa. Anti riqueza.

    El dinero, el valor, la riqueza la genera el mercado productivo. Nada ni nadie más. Mientras no entendamos eso, nos empeñaremos en sujetarnos la venda y caminar directos al precipicio. ¿Cómo pueden ser más importante los huevos que la gallina que los pone? ¿Cómo puede ser más importante el dinero que el mercado que lo produce? Una parte importante del valor de los huevos, hay que invertirlo en garantizar la vida de la gallina, porque si esta muere, se acabaron los huevos. Si el mercado productivo se para por falta de liquidez, se acabó el dinero. Cuanto más expolio, menos liquidez. Cuanto menos liquidez menos producción. Menos producción, menos dinero.

    ¿Qué es lo que hace el ‘mercado financiero’? Se lo inventa para seguir el expolio en forma de deuda, y así rodamos la bola de nieve hasta que se nos escapa ladera abajo y se hace imparable en velocidad y crecimiento. La solución del mercado financiero y de sus compinches y beneficiarios del crimen organizado en los estados: Robar el patrimonio a todos los endeudados, mediante ejecución ilegal de los embargos sobre los avales a un dinero que nunca tuvieron. Que nunca tendrán porque no existe. Si el dinero no existía, no se pueden reconocer avales sobre algo que no está. No se puede avalar algo que no existe. Ejecutar esos avales es exactamente lo mismo que robar a mano armada. Así literalmente: A mano armada convirtiewndo a jueces y a FSE en forajidos contra ciudadanos los que están obligados a defender de ellos.

    Mientras no se blinden las garantías de la economía productiva, contra las zarpas de la economía especulativa y sus sirvientes parásitos y corruptos de los estados, esta estafa se mantendrá por tiempo indefinido, hasta que el reventón nos lleve a todos por delante. Los robados son demasiados. Cuando se percaten de que han sido objeto de una estafa financiera piramidal a nivel global, amparada por sus estados, y se unan y se organicen en sus razones inapelables, ya veremos quienes lloran los últimos.

    La solución pasa por destruir el dinero. Todo él. Acuñar moneda nacional y proteger cada cual su propio mercado productivo contra sus propios parásitos, especualdores y ladrones.

    A partir de ahí aplicar la máxima: “El que trabaje que coma. El que no quiera trabajar, que se muera”.

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