El “yo” expropiado

La noticia de la semana no han sido las elecciones autonómicas y locales. Ha sido el movimiento #DemocraciaRealYa y la acampada en la Puerta del Sol y en otras plazas de ciudades españolas.

He estado de visita, he leído su manifiesto, he oído sus proclamas, he visto cómo se organizan. Y mi conclusión es que padecen el síndrome del “yo” expropiado. Están indignados, saben los motivos. Todos necesitamos un rayito de esperanza, una expectativa de que las nubes, en algún momento, se van a despejar. Y ellos, por las razones que sean, siguiendo a los guruses más guruses de todos, se han tirado a la calle y asentado en Sol.

Piden (se puede leer entero aquí) que el Estado les de trabajo, un salario mayor, que las empresas no puedan despedir mientras tengan beneficios, subsidio de 400 y pico euros para parados de larga duración, prohibición de paraísos fiscales, servicios públicos… Critican las políticas del Estado pidiendo más Estado.

No piden facilidades para emprender. No piden responsabilidad individual. Notan el agujero en el estómago pero no son capaces de buscar su propia comida, no reclaman que se acaben los grilletes que les impiden ser independientes: piden al Estado que lo solucione quitándole a unos para dárselo a ellos.

La izquierda descontenta pidiendo más izquierda, más intervención.

Las buenas noticias: alguien se mueve. Hacia el barranco, pero se mueve.