Los vasos vacíos

“Así como entre vasos vacíos no podrías distinguir el intacto del deteriorado, pero, cuando los llenas, se ve el que gotea, del mismo modo, las almas corruptas, no pudiendo resistir al poder, dejan escapar sus deseos, sus iras, su orgullo y su mal gusto”.

Consejo a los políticos para gobernar bien, Plutarco

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7 thoughts on “Los vasos vacíos

  1. Lo mismo pero al revés:

    Si pensamos en que los mercados son oceanos, y las empresas y los estados son barcos de distinto tamaño que navegan por ellos….. cuando la marea está alta (cuando las cosas van bien), todo el mundo sabe navegar…… cuando la marea está baja (cuando las cosas son complicadas), solo los grandes capitanes, o los que se habían preparado para la marea baja sobreviven.

    Es decir, que cuando baja la marea se ve quien nadaba con bañador, y quien….no.

    Tenemos unos grandes capitanes en nuestras empresas? puede. Y en nuestro Estado? Claramente NO!!!

  2. “Consejo a los políticos para gobernar bien, Plutarco”.

    Si algún día tenemos políticos, tal vez podamos ver los efectos del sabio consejo de Plutarco. Y si además tienen alma, hasta podremos presumir de ellos.

    Pero me temo que va a ser que no. La alta densidad de chorizos por m2 en instituciones estatales y civiles, no dejará lugar ni paso a un solo político. Y si encima tiene alma, le será de inmediato ‘rebanado su pescuezo’ en ejecución pública, a manos de sus mercenarios mediáticos, con apoyo logístico de ministerios reforzados con palmeros y beneficiarios varios, vividores todos a cuenta de su parte del botín.

    Tres pitos les importan a estas camarillas de ‘randalls’ que se les vean las goteras tras siete años meándose en el alfombrado y poniéndolo todo hecho un asco a su imagen y semejanza con el valor añadido de ‘improntarlo’ todo con su propio sabor y hedor, conocedores de su impunidad inmune, ante la total ausencia de resistencia. Ni de oposición, ni democrática, ni de Justicia ni de víctimas.

    ¿Quién va a molestarse en ejercer la política sirviendo a borregos y persiguiendo a faisanes, teniendo a su plena disposición todo un estado para delinquir y compartir con los faisanes, todos los borregos que le apetezcan?

    1. Ese discurso suyo es ampliamente conocido merced a la amplia propagación que de él ha realizado ud. No negaré parte de la razón que le asiste, pero sigo echando en falta, a día de hoy, alguna propuesta para erradicar la lacra (universal, más allá de cualquier siginificación política) en la que se fundamenta tal discurso. Dé un paso más (que la huella ya está bien indeleble para cualquier caminante que se pasee por este blog) y proponga soluciones (radicalismos no por favor, que esto no es Libia). Le escuchamos….

      1. ¿”radicalismo” en Libia? ¿”soluciones” sin radicalismo? A pesar de toda su ambigûedad, ese comentario suyo ¿no está plagado de radicalismo ideológico?

  3. En un estado democrático las soluciones son democráticas. En un estado criminal ocupado por el crimen organizado, las soluciones son la persecución legítima y sin cuartel de ese crimen organizado, por todos los medios al alcance de la mano, incluida la fuerza en masa de la ciudadanía.

    Cuando el estado desarma y desampara jurídicamente a la ciudadanía erigiéndose en su enemigo frontal, reprimiendo y violando sistemáticamente su derecho y libertad, automáticamente legitima a esta para tomar por su mano la justicia que le deniega.

    El gran error de las mafias políticas, es creer que a una ciudadanía se le puede explotar y reprimir indefinidamente. Podríamos llegar perfectamente a la situación de Libia. La situación de Libia, no la ha provocado los ciudadanos libios, sino el crimen organizado en su estado. Llegados a un punto en el que el ciudadano es reducido a piltrafa, la muerte es la única puerta a su liberación. La situación de Libia, Egipto o Túnez no deviene de planes meditados, sino de la desesperación entre la tortura de vivir o la liberación de morir defendiendo la dignidad y la libertad como bien superior al de la vida.

    Más que por una solución tipo Libia, Egipto o Marruecos, me inclino por la de Rumanía. Solo los rebeldes marginales ocupas del estado, deben pagar. Si su resistencia a la Justicia lo requiere, con la vida. Cuando un pueblo llega a entender que la muerte es un valor frente a la única opción de esclavitud que ofrece la vida, ya es demasiado tarde para todos.

    Quiero estado derecho. Me cobran estado de derecho. Pago estado de derecho. Exijo estado de derecho. No solo me lo están robando, sino que me están reprimiendo, expoliando y violando mis derechos con la ley que debe ampararlos. Mi discurso es defender la libertad por encima de cualquier estado, gobierno o poder, hasta las últimas consecuencias. Y lo va a seguir siendo hasta que la consiga o muera.

    ¿Radicalismo?

    Un balón de aire lo paras con una mano. Para frenar la embestida de una locomotora necesitas un misil. De otra forma te triturará sin remisión. Ejercer el derecho a legítima defensa, con medios proporcionales a la fuerza que te agrede, no es radicalismo, sino sentido común. Incluso cuando la irracionalidad del crimen te obliga a bajarte a su nivel y te exige emplear ese mismo salvajismo que empela él, para poder defenderte de él.

    España es un país sin gobierno y sin legalidad constitucional, manoseado por capos y caciques y regido bajo la extorsión de la ley de la selva en manos del terror, el nazismo, el fascismo y la corrupción plena del estado de derecho.

    Que cada cual saque sus conclusiones. Yo lo tengo muy claro. Cuando la servidumbre pública se margina de la legalidad y se acantona en el estado blindándose tras los poderes, recursos, empleados y equipamientos de la nación a la que somete, solo un movimiento ciudadano masivo que supere ese poder bastardo, puede imponer el orden constitucional y la rigurosa observación del estado de derecho, desde el riguroso control democrático de los ciudadanos sobre su servidumbre política, en la gestión y garantía de la Justicia y la Libertad, como objetivo final e irrenunciable, hasta sus últimas consecuencias.

    O somos audaces y radicales en la defensa de nuestras libertades, o piltrafas bajo la bota de ladrones y asesinos.

    Elige. Me temo que queda muy poco tiempo.

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