Dame veneno

El jueves asistí disfrazada de azafata Margot* al seminario Lucas Beltrán. La crisis. Coloquio Viena versus Chicago. Oiga, como una terapia de grupo. Yo, muy en mi papel, me limitaba a reirme cuando era menester, cuidar que el agua estuviera en su sitio, que el Power Point no funcionara al principio para crear la tensión adecuada… pero observaba a los contendientes/contertulios (unas treinta personas, todo un éxito para un seminario de universidad). Y me dí cuenta de que lo que clamaba el 70% de los asistentes (el otro 30% eran pro-Viena) es lo mismo que la gente pide a gritos por las calles, lo mismo que demandan los políticos desde sus púlpitos… digo, desde sus escaños…

¡intervéngame!¡sálveme!
¡deme argo, payo, que es mu triste de pedí, pero peor es de robá!

(Como diciendo… “que lo mío es crudo porque pido, pero la fatiguita que debe usté estar pasando robándome debe ser peor”).

Esta mañana he vuelto a ver a un periodista español afirmar que el mercado es el culpable del frascazo que nos hemos metido. No lo dijo así, lo dijo mirando hacia ningún sitio, con la nariz apuntando arriba (a los focos, imagino) y como si estuviera descubriendo la piedra filosofal.

Este país tiene lo que se merece, que es exactamente lo que pide. Luces en Navidad, playas abarrotadas en verano, éxitos futboleros, pensar que uno la tiene más larga que nadie y es un tarzán aunque sea un torpe, aprobar sin estudiar, escribir como si se supiera, vivir una eterna adolescencia, sin responsabilidades, sin esfuerzo, sin tener que elegir, sin reconocer errores…. y eso, lo da en toda su extensión la socialdemocracia.

¿El precio? Corte de cabeza a todo el que cuestione la ficción anterior. Estás fuera.

Pero no es eso exactamente lo que me deja perpleja, sino que cuando les dices “querido, no sé si lo sabes, pero los políticos mienten” o “guapa, ese del banco central que dice que él sabe, que él tiene un plan de rescate y que él controla, es el mismo que mantuvo bajos los tipos de interés, que es en última instancia la causa de lo que hay“, o “no es por molestar, pero esos que dicen que están en la oposición y que parecen tan enfadados porque los rusos van a comprar Repsol, eran coleguis de Putin y han firmado contratos con los rusos“… y así hasta la saciedad, te espetan: “¡Bueno! ¿y qué? ¿qué quieres que hagan? ¡algo tienen que decir!¡algo tendrán que hacer!“. Sin pensar exacamente en qué consiste ese “ALGO”, con el dinero de quién, y en beneficio de quién…

La banda sonora de este país se resume en el título de una canción de Los Chunguitos que he aprovechado como título de esta entrada (Dame veneno), y se lo dedico a Xabier (no doy más datos para no arruinar tu reputación) que me ha alegrado la mañana hablándome de Wenarto. Busquen a Wenarto en Facebook, síganle, vótenle… carece de complejos, como Zapatero, como Pepiño, como de la Vogue, como el fontanero que preside el Parlamento de Cataluña, como Arenas, como Pons-Memoloamimismo, como José Mateos….

* La azafata Margot: quien no conozca las emisiones de Gomaespuma no sabrá de qué hablo. Mis condolencias.

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