Los presupuestos generales del Estado, de mal en peor.

Los supuestos de partida del devenir económico de nuestra nación para el próximo año han sido aprobados. Con esa pachorra que le caracteriza, nuestro vicepresidente de asuntos económicos nos cuenta que son austeros pero sociales, apropiados y útiles, que es como decir de la Chari* que va elegante pero informal.

El lunes coincidí en la tertulia de Cierre de Mercados (Intereconomía) con Fernando Eguidazu que presentaba el documento que cada año publica el Círculo de Empresarios (en concreto, el Comité de Política Económica que él dirige) analizando los Presupuestos Generales del Estado. El título lo dice todo: PG-09, Credibilidad escasa y austeridad insuficiente.

El trabajo es excelente y merece la pena echarle una ojeada. Las previsiones de crecimiento que ya el año pasado estaban infladas, siguen infladas, lo que en lenguaje llano quiere decir que, de nuevo, el gobierno interpreta la versión moderna del cuento de Samaniego, La lechera. Los gastos superfluos de nuestros dirigentes llegan al absurdo de que el número de conductores de coches oficiales en España son más que los soldados que militan en el ejército italiano.

No se flexibiliza el mercado de trabajo, no se apuesta por la energía más barata, no se favorece el ahorro, no se alivia fiscalmente a las empresas (que, recordémoslo, son los oferentes de puestos de trabajo en un panorama de paro creciente), no se toman medidas para que los productos españoles (y los trabajadores españoles) sean más competitivos.

Es un dejà vu de la presentación y aprobación de los presupuestos del año pasado con la diferencia de que entonces había mucha promesa electoral y ahora hay que pagar esa factura y tomar medidas ante la crisis, que es como nadar y guardar la ropa. Personalmente me parece una falta de responsabilidad política por parte de los gobernantes decirnos a los ciudadanos “apriétense el cinturón” mientras ellos no lo hacen, como decía esta mañana en la radio Carlos Rodríguez Braun.
Y la oposición poco puede hacer, el desgaste es fabuloso, las guerras internas han devaluado el empuje de sus quejas, las maneras ambiguas de los políticos del PP y la ausencia de una línea clara, les invalida como verdadera oposición. Y la cosa es grave.

El panorama no es bueno, y no lo será en bastante tiempo. Supongo que nos salvará la corriente exterior que, igual que te arrastra hacia el fondo, nos empujará a la superficie… cuando lleguemos al punto de inflexión. Mientras tanto, habrá que trabajar duro el que conserve su trabajo.

Por mi parte el jueves 30 iré a escuchar a David Friedman, el hijo anarco-capitalista del monetarista Milton Friedman, que viene a España a dar una conferencia en la Universidad CEU-San Pablo, a las doce del mediodía, y a presentar, por la tarde, el libro de su padre Libertad de Elegir, que ha reeditado Gota a Gota.





* No voy a delatar a la Chari, pero háganse una idea… chándal con zapatos de tacón.

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