El Plan de Zapatero: grandes esperanzas

Una de las novelas más representativas de Charles Dickens es Grandes Esperanzas. En su idioma original la palabra “esperanzas” (expectations), en este caso, se refiere a lo que puede sobrevenir, no a lo que lo que se desea que sobrevenga (hope).

El plan de Zapatero, la versión doblada del plan Paulson, genera grandes expectativas y pocas esperanzas.

El Instituto Juan de Mariana ha publicado una nota de prensa en la que se explica clara y exhaustivamente qué posibilidades tiene esta propuesta del gobierno. Lo primero que queda claro es la falta de información, lo poco que nos cuentan, y lo peligroso que es eso. Resumo lo principal, pero merece la pena leerlo entero.

Grosso modo, la propuesta del Gobierno puede ir destinada a solucionar tres problemas de las entidades de crédito:

  1. Dificultad para refinanciarse a corto plazo

  2. Dificultad para refinanciarse a largo plazo

  3. Problemas de solvencia

Desde un punto de vista económico, la primera opción sería la que más podría justificar la intervención económica. Tendría escasos riesgos y una alta probabilidad de triunfar, y no requeriría de personas con una elevada preparación técnica: prácticamente cualquier banquero sabe distinguir entre el papel comercial de buena calidad (emitido sobre una transacción comercial segura) y el de mala calidad (las letras financieras cuyas opciones de pago se limitan al roll-over de las mismas letras).

La segunda posible finalidad del plan (refinanciar la deuda a corto plazo por deuda a largo plazo) resultaría bastante más complicada y arriesgada. En principio, la intervención podría estar justificada desde un punto de vista económico si se dirigiera a evitar que los bancos liquidaran y recortaran el crédito a negocios viables. Sin embargo, esta opción implica distinguir entre empresas que deberán rescatarse y empresas que deberán dejarse quebrar. Por eso, las cautelas y los controles deberían ser máximos.

(…)

Además, la operación debería financiarse, en todo caso, con emisiones de deuda del Estado a largo plazo, pues de lo contrario el Estado estaría incurriendo en una peligrosa operación, endeudarse a corto e invertir a largo, que es la que, precisamente, nos ha conducido a la situación actual al ser usada por bancos y demás inversores.

(…)

En este sentido, convendría plantearse la posibilidad de una amnistía fiscal para el dinero negro que se destine a adquirir estas emisiones de deuda pública, de modo que afloraran ciertos volúmenes de ahorro de los que no tienen constancia las estadísticas oficiales y que resultan imprescindibles para reconducir el rumbo de la economía.

… el riesgo de abuso de poder en esta estrategia es enorme. Al fin y al cabo, el Gobierno y la Dirección General del Tesoro deberán decidir qué empresas deberán reflotarse y qué compañías tendrán que quebrar.

(…)

Entre las medidas que resultan recomendables para controlar la ejecución política del plan destacan, por un lado, la publicación de todos los datos de las operaciones (cuantías del crédito, garantías, destinatarios del crédito y plazo de devolución) y, por otro, la responsabilidad penal de los gestores públicos que malversen estos fondos.

Por último, cabe la posibilidad de que el plan no tenga como finalidad refinanciar la deuda de los bancos, sino recapitalizarlos mediante la adquisición de activos a precios sobrevalorados.

Esta opción sería realmente desastrosa, ya que impediría el necesario ajuste que, en estos momentos, necesita la economía. Las malas empresas y las malas inversiones se consolidarían y perpetuarían simplemente por decisión política. En este caso, el plan de rescate ni siquiera tendría lógica desde una perspectiva económica, por lo que debería contar con un frontal rechazo por los partidos políticos responsables.

Después de este magnífico análisis (imagino quienes están detrás: ¡enhorabuena!), HAY QUE recordar la información que este gobierno nos ha dado acerca de la crisis, esa negada más de tres veces, o sobre las previsiones de crecimiento, o sobre el paro. Para ello, nada mejor que los vídeos de Salvad a los Martínez.

Por favor, si alguien tiene contacto con Zapatero, con Sebastián o cercanías (Carmona, esto va por usted) que le pase la nota del Instituto Juan de Mariana.

PD: Sé de buena tinta que los Martínez no tienen salvación…

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