Yo, me, mi, conmigo: Blessing a Godiva

Después de un largo silencio, uno de mis otros “yo”, ha vuelto a escribir. Se trata de María Blessing, personaje de Les Luthiers que he escogido para dar vida a la doncella de Lady Godiva. La Bessing escribe a su señora “desde le exilio”… por haber permitido que su señora saliera a caballo como muestra el cuadro de la derecha.

No es una elección caprichosa, durante siete años dos de mis amigos me llamaban “la beya plebella” en honor al objeto de deseo del rey enamorado del grupo de cómicos argentinos. No digo los nombres porque no me leen… y para no arruinar su reputación.

De esta manera, tengo el honor de colaborar desde el pasado mes de abril en el blog de D. Luis Gómez, que soporta estóicamente mi torpeza, mis largos silencios y mis altibajos.

Además, Desde el Exilio y Luis Gómez, optan al Premio al Mejor Blog 2008 de Bitacoras.com. Les animo a visitar el blog (que he añadido a mi bloglist y a premiar a D. Luis que se lo merece.

Esta vez, María Blessing le habla a su señora de tangos y milongas…

Milady,

“La milonga es hija del candombe, así como el tango lo es de la milonga” dice Alfredo Zitarrosa en Mar Dulce, el último trabajo de Bajofondo.

¡Cuán agradable es dejarse seducir por la sabiduría de otro siendo, como soy, una novata perpetua! Para mí, hija del vulgo, que sólo sé lo que he aprendido con Milady, bajo vuestra generosa dirección, una milonga no es más que una mentira. Por eso me ha sorprendido lo real de la frase de maese Zitarrosa… el tango es, pues, hijo de la milonga…

¿Hay una melodía más nostálgica que el tango? Triste, desgarrado, rotundo, como mi estado de ánimo, nace de la milonga, como en mi caso. Hay algo más desolador que el entramado de falsedades y mentiras (milongas) en que vivimos? Las aves de rapiña que ya sacaban buena tajada de los incautos ignorantes se están cebando y no tienen más que clamar “¡Arrepentíos, porque de liberales y capitalistas está el infierno lleno!”, para que, pueblerina iletrada como es la mayoría de la sociedad oscurantista que vivimos, se apresure a rasgarse las vestiduras y a acudir a esos falsos profetas pidiendo perdón por desear lucrarse y recetas para sus males.

¡Cómo agradezco a Milady que me obligara a leer a monsieur Colbert! Aún recuerdo sus palabras:

El arte de los impuestos consiste en desplumar el ganso de forma que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de protestas.

¡Qué modernas y al uso a pesar del tiempo que ha pasado desde entonces! Y ahí tenéis, señora, una de las milongas que me entristecen en estos días.

(leer la entrada completa)

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