A vueltas con la crisis: la cabeza de Juan el Bautista

Los gobiernos reunidos del mundo piensan soluciones para la crisis. Bush juega al rescate y le dura un día, como contaba Jorge Valín en su blog. Solbes, Sarko… todos se rasgan las vestiduras y sacan percheros de sus bolsos como Mary Poppins, para salvar la economía de la crisis.

La gente necesita caudillos, salvadores, que les señalen culpables y que aseguren tener la solución. Eso tanto en el ámbito personal como en en el más gregario. ¿Por qué hay sufrimiento de inocentes?¿Por qué mueren niños?¿Por qué hay ricos muy ricos y pobres muy pobres? A nuestra sociedad no le vale un “la vida es así” ni cosas por el estilo. Pensamos que un niño es inocente y no merece sufrir una enfermedad. Y no somos capaces de asumir que el cuerpo humano es imperfecto y que la enfermedad no discrimina…
Hay ricos y pobres porque tenemos diferentes capacidades y no nacemos todos en el mismo sitio. El comercio surgió como medio de compensar espontáneamente las diferencias recompensando a quienes tienen habilidad e imaginación. Y la generosidad y el altruismo son las virtudes que permiten compensar a quienes nacieron en un entorno menos favorecido y no tienen esas dotes. Pero, por supuesto las cosas no son tan simples, vivimos en un mundo complejo y la mayoría de los fenómenos sociales no tienen una única causa. Las crisis económicas son uno de ellos.

Por más que sea un consuelo que venga el presidente del gobierno de turno, el ministro correspondiente o toda una pléyade de economistas, tertulianos, blogueros y profetas de última hora con la cabeza de Juan el Bautista en la mano, no hay una única causa, ni las diferentes razones que explican la actual crisis se han gestado en diez meses.

Recuerdo los artículos de Juan Ramón Rallo desbrozando el campo y señalando la responsabilidad de la Reserva Federal y el sistema bancario en los orígenes de la crisis:

El proceso por el que se prestaba este dinero violaba los principios tradicionales de la gestión bancaria. Los bancos invertían en activos a largo plazo (créditos hipotecarios) los fondos que recibían en forma de deuda a corto (depósitos a la vista), con la esperanza de atender estas obligaciones a corto plazo reendeudándose en los mercados monetarios interbancarios.

(4 de diciembre del 2007)

Y de todo eso, creo que hay que destacar la primera frase del segundo párrafo: se violaron los principios tradicionales de la gestión bancaria. Los bancos ahora caen como moscas… y no son los únicos responsables.

La cabeza de Juan el Bautista de nuestra crisis es el malvado capitalismo, por supuesto. Todos parece saber (a posteriori) que algo así iba a pasar… ya te dije que esto iba a acabar como el rosario de la aurora. Ha faltado regulación, oiga, ¡si estaba clarísimo!… Pues a lo mejor no tanto. Allá por enero, en su blog, Todo un hombre de Estado, Rallo decía

Es cierto que se ha extendido mucho el crédito, reconocen los monetaristas, pero el problema es que no se ha expandido bien y de manera supervisada, de ahí que haya afluido hacia malas inversiones (como las hipotecas subprime, altamente arriesgadas), lo que además se ha visto agravado por la opacidad de los nuevos productos financieros que pretendían diversificar el riesgo total de sus activos. Los neoclásicos no dan su brazo a torcer y se niegan a renunciar a sus juguetitos del Banco Central, del dinero fiduciario y de la expansión crediticia. Por supuesto que los austriacos llevamos más de medio siglo diciendo que las expansiones de crédito fiduciario se traducen en malas inversiones, ¿pero para qué escucharnos? Seguimos sin tener razón, ya que esta crisis se debe a la deficiente regulación del Estado, al igual que la del 29 se debió a la falta de intervencionismo keynesiano (lo que muchos siguen defendiendo hoy pese a la bancarrota intelectual del keynesianismo en los 70).

La cuestión es cómo habría cambiado el escenario la regulación pública. Supongamos que hubiera evitado la burbuja en las subprime, esto es, que los bancos prestaran a individuos con escasas perspectivas de repago. Pero ¿habría evitado también que los bancos o los inversores tomaran prestado a los bajos tipos de interés e invirtieran en proyectos empresariales de un rendimiento ligeramente superior pero también arriesgado? Y si lo hubiera evitado, ¿cómo? ¿Prohibiendo los fondos de capital riesgo? ¿Señalando que inversiones pueden comenzar y cuáles no? En otras palabras, ¿planificando la economía?

Por poner otro ejemplo, gran parte de los problemas financieros actuales de las empresas -que en un futuro reciente pueden desembocar en default- es el masivo endeudamiento para la recompra apalancada de acciones. ¿Qué estándar utilizar para permitir o prohibir una recompra apalancada? El problema en muchos casos de esta operación no ha sido que sea arriesgada, sino que se efectuó a unos tipos de interés con los que sí era rentable, pero dejó de serlo a tipos mayores.

Y es que, ¿qué tendrían que decir las autoridades sobre las inversiones aparentemente seguras y nada arriesgadas cuando los tipos están al 2% pero en absoluto rentables cuando están al 5%? ¿Las prohibirían? ¿Qué expectativas tomarían? ¿Las del empresario o las del burócrata?

Está claro que si el crédito fiduciario no hubiese afluido a la vivienda, habría ido a otras partes y las malas inversiones se generarían en otras áreas. El problema de fondo es que el sistema bancario, auxiliado por la Reserva Federal, pretende arbitrar riesgos y plazos entre el mercado monetario y el mercado de capitales. O dicho de otro modo, que se invierte sin haber ahorrado previamente: este es el germen de la mala inversión, todo lo demás son cuentos autoexculpatorios.

(23 de enero del 2008)

El otro día en la radio me decía un compañero de tertulia “Bueno, pero una vez que tenemos la crisis encima… ¡algo hay que hacer! Y la Fed y los gobiernos no pueden quedarse quietos, ¡nos hundimos todos!“.

Desde luego, no hay soluciones mágicas, pero unas políticas públicas son mejores que otras. En el último Boletín del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, Juan Ramón Rallo, su director, concluye

Por consiguiente, las políticas públicas que permitirán aliviar el impacto de la crisis actual son simples: disminuir los impuestos y el gasto público, liberalizar los mercados de factores productivos (especialmente trabajo y materias primas) y regresar progresivamente a una moneda respaldada por oro.

Simétricamente, las políticas monetarias erróneas serían: aumentar los impuestos y el gasto público (incluyendo el déficit público), añadir más restricciones a los mercados de factores productivos (ya sean sobre el mercado interno o en el comercio internacional) y seguir con políticas de envilecimiento monetario camufladas de expansiones crediticias.

Como decía Gabriel Calzada en su artículo del domingo pasado en El Mundo,

Después de llevar meses tratando de solucionar un problema de solvencia entregando los activos más líquidos de los bancos centrales a cambio de auténtica basura sin aparentes efectos positivos, la Fed y el Tesoro idean ahora crear un trust público que compre los activos de mala calidad de la banca, trasladando así las sospechas y la presión a la deuda pública y al dólar. El riesgo moral se disparará y muchos se quedarán sin recibir la sana lección del mercado en forma de pérdidas. Mientras Bernanke y Paulson idean desesperadamente cómo salir del lío en el que ellos mismos nos han metido -con sus intervenciones sobre los tipos de interés y sobre las quiebras empresariales- socializando las pérdidas, nosotros deberíamos reflexionar sobre cómo sustituir el diseño institucional intervencionista que nos ha llevado al borde del precipicio.

Por desgracia, me temo que no será mi última entrada sobre la crisis.

*NOTA: Una recopilación de lecturas sobrela crisis desde el punto de vista de la escuela austriaca por gentileza del Mises Institute, aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s