Me gustan mucho más los murciélagos que los burócratas

Medio ausente, como me hallo, a causa de diferentes traspiés de la vida (real), la noticia de las declaraciones de Rajoy ayer, me pilló con mi única y enclenque neurona entretenida aún en lo que había leído horas antes, y me repetía:

Se debe representar el Infierno como un estado en el que todo el mundo está perpetuamente pendiente de su propia dignidad y de su propio enaltecimiento, en el que todos se sienten agraviados, y en el que todos viven las pasiones mortalmente serias que son la envidia, la presunción y el resentimiento.

La obsesión de mi neurona me hizo reflexionar y me vino bien (y más aún el párrafo de después que empieza con la frase que titula esta entrada). Una vez descontada la envidia, la presunción y el resentimiento, Rajoy solamente ha dicho lo que ya se sabía, lo que algunos llevan repitiendo un tiempo y lo que muchos ven y justifican por estupidez, impotencia, o para poder tomarse el aperitivo con los amigos después de votar. Hay que añadir los que consideran que les da cierto pedigree y afirman sin pudor “nosotros somos del PP de toda la vida” (ojo, no confundir con los de “nosotros somos de derechas de toda la vida”).

Es decir: ni chicha ni limoná, ni carne ni pescado, ni contigo ni sin ti, ni fú ni fá… Si te quieres montar un chiringuito “liberal o conservador” pues te vas, porque el PP que quiero es… ¡integrador! (pero vamos a ver… ¿se van o no se van?). Bueno, en realidad dijo “moderado e integrador… y no al servicio de doctrinas”. Es decir, amorfo y sin contenido. Y eso, dada la oposición (inexistente) que ha hecho el barbas los pasados años, se veía venir.

En este país uno puede doctorarse y presentar una tesis sin tesis y, por la misma regla de tres, ser un político con un partido pero sin proyecto… como Rajoy, que no ha dicho qué proyecto es éste en el que caben, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles.

Todo esto me huele a Gallardón instigando al mediterráneo dúo dinámico del PP, para que apoyen a blandiblub-Rajoy y, antes o después, medrar (más). Al fin y al cabo, Rajoy murió como político el día de las elecciones, pero aún se le puede exprimir más: es un escudo fantástico, una tapadera perfecta para este momento de terrible confusión. Cuando pase la tempestad y Esperanza se haya ido o se haya callado para siempre, reaparecerá triunfal el socialdemócrata de los socialdemócratas: el hombre G (de Gallardón). Es el único favorecido de este arrebato de sinceridad.

Confieso que a mi todo esto me divierte bastante.

(Las citas que no son de El País son de Cartas de un diablo a su sobrino de C.S.Lewis y la ilustración es el cuadro de Dalí, The Average Bureaucrat)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s