Alejandro Chafuen: el oro y la Iglesia

El Nuncio Apostólico salvadoreño, Luigi Pezzuto, y el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, defendían hace unos días, la postura de la Conferencia Episcopal que representan respecto a la explotación minera y, en concreto, de las minas de oro de aquel país.

Las “perlas” consagradas:

“en este asunto seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable debido al daño irreversible que se le causa a las personas y al medio ambiente”

“debemos de cuidar el medio ambiente, porque éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad y responsabilidad”

Y se han quedado encantados de haberse conocido… ¡Por Dios! (nunca mejor dicho).

No seré yo quien le enmiende la plana a la Iglesia y sus doctores, pero sí lo hace con la maestría que le caracteriza, Alejandro Chafuen, caballero al que respeto y admiro profundamente. ¿Dónde? En su artículo publicado en la página web del Hispanic American Centre of Economic Research (HACER).

Además de los beneficios obvios de la explotación de las minas auríferas (los puestos de trabajo de poblaciones desfavorecidas cuyo mejor recurso es ese, por ejemplo), Alejandro Chafuen se pregunta extrañado a qué se deben semejantes declaraciones cuando la Iglesia Católica nunca le ha hecho ascos al oro. Además de defender el medio ambiente, la Iglesia afirma que es moral el uso prudente de los recursos naturales en beneficio de la humanidad.

No solamente eso, Alejandro Chafuen pone en su contexto la defensa medioambiental del Papa Benedicto XVI el día de Año Nuevo:

Some may attempt to reference Pope Benedict XVI’s recent (January 1, 2008) statement in the publication The Human Family, A Community of Peace, citing a passage that “we have to care for the environment, because it has been entrusted to man to care for and cultivate with freedom and responsibility,” but they should not fail to include the very next sentences: “Human beings, obviously, are of supreme worth vis-à-vis creation as a whole. Respecting the environment does not mean considering material or animal nature more important than man. Rather, it means not selfishly considering nature to be at the complete disposal of our interest, for future generations also have the right to reap its benefits and to exhibit towards nature the same responsible freedom that we claim for ourselves. Nor must we overlook the poor, who are excluded in many cases from the goods of creation destined for all.

¡Cómo me consuela saber que somos más importantes que las ballenas o los minerales!

Pero eso no es todo. Alex va más allá y recuerda que el cáliz sagrado, de acuerdo con las normas de la propia Iglesia, debe estar fabricado en oro y cita la norma en la que se especifica:

“Among the requisites for the celebration of Mass, the sacred vessels are held in special honor. Sacred vessels are to be made from precious metal. If they are made from metal that rusts or from a metal less precious than gold, then ordinarily they should be gilded on the inside,” General Instruction (2003), paragraphs 327-328.

No es precisamente una norma ancestral, está aprobado hace solamente un lustro. Como tampoco está lejana en el tiempo la autorización para acuñar monedas de oro conmemorativas del Papado de Benedicto XVI el año pasado y el presente 2008.

Lean el artículo entero porque no tiene desperdicio. Y de paso, les animo a que lean el resto de la página del HACER, es un imprescindible latino.

¡Gracias, Eneas! (tienes Freedom Pundit abandonado…)

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