Yo también soy puta

Ese es el lema que proponían las Hetaira, el colectivo por la defensa de las prostitutas, para rebelarse contra los abolicionistas y quienes, en general, prefieren evitar tratar el tema de la prostitución para no tener que confrontar su concepto de libertad.

Hoy he estado en la presentación del libro de Hetaria La prostitución a debate. Por los derechos de las prostitutas. Era la única liberal, o al menos, la única que lo ha expresado en voz alta. Después de mi ha hablado uno del Partido Comunero y una chica de COGAM que ha explicado lo difícil que ha sido convencer a su gente de que el abolicionismo es injusto y que, puestos a defender, hay que defender a todos, no a unos poquitos (Libertymad, manifiéstate, haz una señal…).

Fernando León de Aranoa ha explicado de nuevo cómo hizo su película Princesas, cómo colaboró con Manu Chao para el videoclip de la canción Me llaman Calle y las dos coordinadoras del libro, Mamen Briz y Cristina Garaizabal, se han centrado en los problemas reales de la prostitución de calle. No se ha hablado de la prostitución masculina, ni de la prostitución en locales especializados, ni de la prostitución de altos vuelos. Se ha hablado de la calle. Y ahí estaban ellas, en la presentación de su libro.

Yo conocí a Marga Carreras, prostituta y miembro de Hetaira en Barcelona en mi primer debate* de televisión. Fue la memorable ocasión en la que aprendí cómo se las gasta Pilar Rahola. También fue entonces cuando me explicaron las chicas de Hetaira, con quien compartía bando por la legalización de la prostitución, que el eslogan “Yo también soy puta”, quería reivindicar el derecho de la mujer a ser la que decide dónde, cuándo, con quién… y por cuánto (en caso de decidir cobrar).
– “Pues entonces yo también soy puta aunque mi precio sea cero”.
– “¡Claro! Esa es la idea. ¿Imaginas cuántas mujeres casadas y respetables no eligen, no están enamoradas y soportan a cambio de status?”

Esta tarde, Mamen y Cristina, muy próximas a Izquierda Unida, feministas de las de antes, pero honestas, han hablado de lo vergonzoso del feminismo abolicionista, del abandono de la izquierda, y han puesto encima de la mesa varios puntos:

  • no van a aprovecharse de la campaña electoral para reclamar la legalización, están hartas de promesas y quieren realidades
  • están trabajando en un proyecto europeo para ayudar a la identificación de las víctimas de la trata de blancas, que no son prostitutas, son esclavas y no ejercen voluntariamente. Contó cómo las redadas de la tele son medio falsas, en realidad estas víctimas de mafias no salen a la luz jamás de lo aterrorizadas que están. El gobierno de Zapatero no ha firmado ese tratado europeo de colaboración.
  • se han quedado sin local en la C/Desengaño, y están tratando de solucionarlo. Están solas, son políticamente incorrectas y ningún partido le echa narices y lo afronta.
Mi experiencia en ese debate de Mejor lo Hablamos (censurado y eliminado de la programación por obra y gracia de MªAntonia Iglesias) fue, además, mi tercer post. Se nota en la extensión. La conclusión que sacaba entonces es la misma que destacaba hoy Mamen:

¿Por qué es indigno y degradante vender un servicio sexual y no lo es vender un servicio intelectual? Una puede vender su talento, su inteligencia, sus consejos, su empatía y su sonrisa. Una puede hasta vender su vida y casarse sin amor con un buen partido. Todo es comprensible si no lo llamas por su nombre: pero eres tan puta como la de la calle.

Otro argumento: es un trabajo terriblemente desagradable, incluso asqueroso. Y también lo es limpiar porquería de enfermos y de ancianos, o bajar a la mina, que además es peligroso, o recoger basura de las calles… y no se denominan degradantes, son empleos muy dignos para los cuales te piden que apruebes un examen, como para darle mérito a la función.
Un cantante vive explotando sus cuerdas vocales, que es una parte de su cuerpo, y a menudo hay una tercera persona, que no es cantante ni cliente, que ejerce de intermediario y se lleva una comisión, muchas veces enorme, de los beneficios: un proxeneta del artista, podría decirse. Y nadie pide que le encarcelen, ni se le señala como mafioso, maltratador o abusador.

¿Entonces cuál es la diferencia real? La de siempre: el cuerpo es malo, en especial el de la mujer, que es impuro entre lo impuro…

Pues como decía la canción… la vida sigue igual.

*No sé la razón,pero el vídeo no se carga bien.

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