Los olvidados, Guillermo y las funciones

Bueno, Guillermo, esta noticia es un ejemplo de cuán necesarias son las instituciones que no se pueden reducir a variables en una ecuación, ni se puede cuantificar su impacto por más institutos de análisis econométrico que se creen.
Se refiere a los olvidados colombianos. Aquellos a quienes se les arrebató su propiedad privada, que no pueden recurrir a un sistema judicial para reclamar su propiedad, y son víctimas de las guerrillas, contraguerrillas, narcos y, en general, de la carencia de estabilidad institucional. El texto es de Maria Clara Ospina y aunque fue publicado el 15 de diciembre, por desgracia, aún está vigente.

Es tal el olvido al que estos colombianos han sido sometidos por el estado y por sus conciudadanos, que ni siquiera se tiene un conocimiento claro de cuántos son. (…)

Las organizaciones estatales, los institutos internacionales, las ONG, todos tienen cifras y estadísticas diferentes. Se sabe, por ejemplo, que entre los desplazados existe un gran número de madres solteras, en su mayoría adolescentes, muchas de ellas abusadas sexualmente. Se sabe que en este grupo la violencia interfamiliar es mayor que entre las familias que tienen una vivienda fija. De igual manera es mayor el analfabetismo y la desnutrición en los niños, además de la depresión y la desesperanza entre adultos. (…)

¿Por qué no se les ha regresado a sus tierras? ¿Quién usufructúa hoy lo que fue de ellos? ¿A quién pertenecen en la actualidad esas parcelas del Cesar, Urabá, Antioquia, los Santanderes, Tolima, Huila, de casi toda Colombia, de donde estas familias fueron arrancadas? (…)

Su tragedia no tiene el poder político que tienen otras tragedias colombianas. No hay un consenso internacional a su favor. Los líderes de otras naciones los ignoran o apenas los reconocen o mencionan en cifras de algún estudio sociológico sobre las secuelas de la guerra en Colombia. No hay a su favor manifestaciones multitudinarias, ni velitas en las ventanas. Su drama no es analizado ni denunciado a diario por los medios. No tiene nombre. No tienen familias importantes que los respalden, ni tienen amigos en el Congreso. Por su pobreza no están bien organizados y eso los condena. Están abandonados, son ignorados.

A esto me refería… llevo una semana pensando cómo explicarlo para que quede claro. Lamento que sea con este ejemplo por el drama tan terrible que expone.
Las instituciones espontáneas, que son las que funcionan, generan beneficios que no se pueden cuantificar porque trascienden a la capacidad humana, como la estabilidad familiar, los efectos psicológicos, los hábitos de trabajo… Ese intento de cuantificar absolutamente todo ha sido y es un error tremendo de los economistas. Tampoco rechazo toda cuantificación, que conste, pero con sensatez.

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