Si compra juguetes chinos es usted un explotador

El pasado fin de semana El País publicaba un reportaje navideño y lacrimógeno sobre las inhumanas condiciones de vida en las que trabajan las mujeres que fabrican juguetes para el mercado español.

Pues sí, es terrible. Es deplorable que una mujer trabaje 10 y 12 horas cosiendo 120 ositos a la hora, 1.300 al día, sentada en un taburete de 30 centímetros de alto. Y por 4 míseros euros cada jornada.

Como era esperable el tono, los adjetivos, la exposición está cargada de hiel y de reproches anti capitalistas, o anti empresariales… el jefe tiene un Audi, el edificio es anodino, las trabajadoras estás explotadas pero felices, pobrecitas ellas.

Y una piensa si quien así relata la situación de un país que sigue siendo comunista donde no hay verdaderamente propiedad privada que es lo que caracteriza al sistema capitalista, tal vez considera que mejor estarían en la calle sin siquiera los míseros 4 euros. Porque es indudable que si la joven de 24 años descrita pudiera no estaría en su taburete poniéndole un corazón metálico a un osito.

Tal vez, la intención es que quienes regalan ositos que dicen “te quiero” en doce idiomas por San Valentín, se sientan culpables y responsables de la penosa situación de las obreras chinas que padecen un sistema comunista sin precios libres. Claro está que quienes hacen eso, quienes van a un “chino” a comprar un osito de esos en San Valentín en este país, no suele ser el señor Botín o las hermanas Koplovitz, ni Isabel Presley… suele ser gente sin mucho nivel que desea a toda costa tener un detalle con la persona elegida. Pues son culpables…

Decía Smith en la teoría de los sentimientos morales que la sociedad no necesita del afecto para avanzar, como sí que necesita, por ejemplo, la familia. Lo que la sociedad necesita para avanzar es justicia. Y el mercado no es injusto. Injusto es el sistema político chino en el que el Partido Comunista está en la cúspide y, subordinados a él, el ejército y el Estado, que no haya un sistema de precios, que el sistema judicial sea otro brazo más del Partido Comunista, la hipocresía de quien culpa a los malos occidentales de la falta de libertad de los trabajadores chinos. Eso es injusto.

La causa de la pobreza no es el capitalismo, sino su opuesto.

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