Chávez: el petróleo lo carga el diablo

Día a día, el presidente Chávez va mostrando su verdadera faz a través de sus fanfarronadas. Después de amenazar a las empresas españolas con “revisar” sus contratos, ahora amenaza a Estados Unidos con un aumento del precio del petróleo. Y lo hace en la tercera cumbre de jefes de Estado de la OPEP, cogidito de la mano del líder iraní, Ahmadineyad, otro enemigo de la libertad. Dios los cría y ellos se juntan.

Llama la atención la diferencia de matiz con que ofrecen la noticia los medios de comunicación oficiales y del resto del universo. Mientras que en la página de PDVSA se destaca que el presidente ha puesto de relevancia la importancia de que la OPEP, como actor geopolítico de primera fila, se ponga al frente de la lucha contra la pobreza, otros medios en España, Costa Rica, Estados Unidos… destacan la amenaza de Chávez a Estados Unidos con subir el precio del barril a 200$ si ataca a Irán (el periódico El País sustituye amenaza por aviso).

Pero una ojeada a la política del dictador nos aporta una visión distinta de su fanfarronería. Resulta que las políticas sociales de Chávez, las que le están manteniendo en el poder, se nutren de los beneficios del petróleo. Hasta ahora, el principal país importador del petróleo venezolano era Estados Unidos, pero parece que Chávez quiere cambiar las cosas. La firma de 18 acuerdos con China indican su estrategia a largo plazo. Pero exportar petróleo a China castigando a Estados Unidos es contraproducente para Venezuela. Eso sí, da para muchos discursos pretenciosos en la televisión, guitarra en mano.

Si, como parece por la petición de barcos petroleros a China, Chávez va a entregar la mercancía en el país de destino, tendrá que incurrir en unos altísimos costes, bien de construcción de un oleoducto, bien de transporte (2’5 $/barril a EEUU frente a 12$/barril a China). Por otro lado, Estados Unidos no se verá tan perjudicado, simplemente absorberá el petróleo de Oriente Medio que antes abastecía China y que ahora no lo hace.

También está el problema del refino. El petróleo venezolano es muy pesado y necesita un proceso de refino especial, que solamente Estados Unidos puede llevar a cabo, porque se ha especializado. Si sale adelante la estrategia chavista, las plantas de refino norteamericanas sí servirán para procesar el petróleo de Oriente Medio, pero China tendrá que construir plantas de refino para petróleo pesado, las que tienen no le sirve. No está claro cómo se repartirán los costes entre los dos paraísos de la libertad (es un sarcasmo, por supuesto).

Finalmente hay que tener en cuenta un pequeño detalle. Si el barril sube a 200 $, sube para todos, incluida Venezuela. Y teniendo en cuenta que el presidente subsidia la gasolina como una de sus medidas sociales, el coste del subsidio también se multiplica. Las cuentas de la nueva estrategia no cuadran.

Por fortuna para él, el rey Abdalá de Arabia Saudí ya ha declarado que el petróleo no debe ser utilizado como arma política. Y, aunque no aumentará la producción, si hay un compromiso de mantener estables los precios.

Lo peor… si le sale el petróleo por la culata a Chávez lo pagarán los venezolanos, a quienes la prepotencia del dictador está llevando a la miseria.

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